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Jueves, 03 de Julio de 2008 00:00 |
ALIMENTACIÓN SANA Dr. Laureano Lopez Rivas. Jefe de Sección de Digestivo
- El ser humano es omnívoro, en consecuencia, pude y debe comer de todo, aunque no todos los alimentos son igualmente beneficiosos para la salud.
- Debemos comer moderadamente, quedándonos siempre con una ligera sensación de “ no haber ocupado totalmente el estómago ”. Cada persona deber comer de acuerdo con su edad, sexo, constitución y ejercicio que realiza.
- Comer despacio y masticar bien.
- No dejar intervalos muy largos entre las comidas y no hacer unas comidas muy abundantes y otras muy escasas. Es preferible hacer más de 3 comidas al día. Cenar pronto y moderadamente.
- Comer con poca sal. Utilizar pocas conservas.
- Comer los máximos alimentos frescos posibles: frutas con o sin piel, ensaladas,…
- Hacer predominar los alimentos vegetales (frutas, verduras, cereales y legumbres) y el pescado sobre el resto, dentro de una alimentación lo más variable posible.
- Prescindir de los azúcares, alimentos muy dulces, bebidas edulcoradas y harinas refinadas. Utilizar harinas y cereales integrales.
- Utilizar lo menos posible las grasas de origen animal mantequillas, carnes, grasas….) excepto el pescado azul. Si, los aceites y grasas vegetales en cantidad moderada.
- No beber alcohol, o en todo caso hacerlo en cantidad moderada (menos de ½ botella de vino de ¾, o su equivalente al día) y siempre con la comida.
- Tomar leche descremada o yogur, hasta ½ litro al día, en el adulto y hasta ¾ litro en niño y embarazadas.
- No pasar de 4 – 5 huevos por semana.
- Carnes: preferibles las magras y las de aves, sin piel.
- No consumir una cantidad total excesiva de proteínas, es decir, no tomar cantidades grandes de carne, huevos, lácteos o pescados.
- Comer pescado azul y blanco, al menos 3 – 4 veces por semana.
- El café y el té en cantidades moderadas no perjudican la salud.
- No es necesario añadir complementos alimentarios artificiales (vitaminas, minerales, proteínas…) a la alimentación de las personas sanas, salvo en casos excepcionales: Flúor en la infancia, Iodo, Hierro y Calcio en otras situaciones concretas.
- Cada persona debe adaptar estos principios generales a sus gustos y costumbres, a su presupuesto económico y la tolerancia especial que cada uno pueda tener frente a ciertos alimentos.
- No debemos confundir nunca estas normas generales útiles para conservar la salud, con las cualidades gastronómicas de los alimentos ni de los hábitos alimenticios de cada día ( que deben ser sanos), con las excepciones que podemos y debemos permitirnos para disfrutar de uno de los mayores placeres del hombre: la comida.
- Los regímenes dietéticos específicos, para cada enfermedad, aunque participan de estos principios generales, tienen sus propias peculiaridades que deben ser precisadas por su médico en cada caso.
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Última actualización el Martes, 03 de Agosto de 2010 09:13 |